Recientemente, las apuestas deportivas se han convertido en una de las opciones de juego favoritas para los españoles, pero su origen, al menos en el formato regulado moderno (hay constancia de apuestas en la Grecia clásica, hace más de 2.000 años), se remonta a los años 20, cuando John Moores fundó Littlewoods, una empresa de venta minorista, que pronto se especializó en la venta por correo, y que no tardó en incluir apuestas de fútbol entre su oferta. Así surgió el juego “Treble Chance”, que permitía apostar al resultado de 10, 11 o 12 partidos cada semana. Con este formato como referencia, a partir de 1945, comenzaron a aparecer los juegos de quiniela o “1X2” (en España hay registros que datan del 1946), similares a los que hoy conocemos, en los que el objetivo era acertar si ganaría el equipo local, el visitante o si se produciría un empate en un número de partidos que variaba entre 12 y 15. Además se acabó de popularizar también el concepto de “pool” o “bote”, de tal manera que el premio no se basaba en la probabilidad a priori de un determinado resultado, sino en una porción del total jugado por todos los participantes.

Los primeros sitios de apuestas online aparecieron en 1995. Empresas como Intertops recuperan el tradicional formato de cuotas de los corredores de apuestas y lo llevaron a la red, aprovechando la legislación de la isla-nación Antigua y Barbuda. Con el cambio de siglo se disparó la popularidad de las casas de apuestas que permitían que los jugadores pudiesen apostar entre ellos, lo que se conoce como apuestas peer-to-peer. En 2002 apareció la posibilidad de apostar en directo, esto es, realizar una apuesta mientras el evento se estaba celebrando, un formato que a día de hoy sigue siendo de los más populares. También se diversificaron los mercados, y se pasó de las tradicionales apuestas a ganador o resultado a una oferta inmensa que incluía las apuestas combinadas (combinar las cuotas de dos o más eventos), el número de amonestaciones, los tantos anotados por un jugador o las apuestas con hándicap, por citar solo unos pocos. También se popularizó un formato de ajuste de cuotas variable, donde se combina la predicción de la casa de apuestas con el volumen de apuestas recibidas para modificar el premio ofrecido dependiendo del momento en el que se efectúe la apuesta, y el recurso del e-mail marketing para mantener informado al jugador habitual.

La influencia de la cultura anglosajona sigue presente en las casas de apuestas de todo el mundo. Así, la forma en la que estamos acostumbrados a ver como se calculan las cuotas de apuestas se derivan del término «odds» inglés, que se relaciona con la probabilidad. Por ejemplo, si el Madrid recibe una cuota de 1.68 por su victoria, quiere decir que por cada euro apostado recibiremos 1,68 euros en el caso de que acertemos nuestro pronóstico, esto es, que se estima una probabilidad de éxito de 1 – 0,68/1,68, un 59,5 % aproximadamente.

Así, desde Littlewoods hasta las modernas casas de apuestas online, el fenómeno de las apuestas deportivas se ha instalado en la cultura popular y ha generado una industria que mueve miles de millones (se juegan cerca de 1.800 millones de euros por trimestre en España) y genera miles de puestos de trabajo.

Sobre El Autor

Periodista. Fundador de Culturavia.

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