El debate en torno al papel de la mujer en la industria de Hollywood es uno de los temas más comentados en la actualidad. Desde que Patricia Arquette reivindicara los derechos de las mujeres tras recoger el Oscar a Mejor Actriz Secundaria el pasado año, sus compañeras de profesión, así como distintas directoras, guionistas y demás profesionales del sector, han continuado con las protestas. La escasa presencia femenina en los guiones, la falta de paridad que continúa tras las cámaras, o la diferencia entre su salario y el de los compañeros varones, son algunos de los problemas más notables con los que conviven las mujeres en la industria del cine.

Numerosos estudios y artículos se sirven de un indicador que está ganando popularidad en la actualidad: el Test de Bechdel. Pero, ¿en qué consiste este test? Su creación se remonta a una tira cómica que apareció en 1985 en el cómic ‘Unas lesbianas de cuidado’ (en inglés, ‘Dykes to Watch Out For’). El fragmento al que nos referimos es ‘The Rule’, en el que Alison Bechdel, la creadora del cómic, materializa la original idea de su amiga Liz Wallace utilizando la voz de uno de los personajes. En ‘The Rule’, uno de sus personajes comenta que solo ve una película si cumple tres reglas: la primera es que aparezcan dos personajes femeninos que, dos, mantengan una conversación entre sí y, tres, dicha conversación no trate acerca de un hombre.

El Test de Bechdel sirve para evaluar la brecha de género en los productos culturales (cine, literatura y cómic, teatro…). Pese a regirse por tres sencillas reglas, resulta sorprendente la cantidad de películas que no superan dicha prueba, como muestra la lista de la web bechdeltest.com. ¿Cuántas películas cumplirían estas tres reglas de ser aplicadas a los hombres? La respuesta a esta pregunta —prácticamente todas— refleja una realidad, la de la visión androcentrista que impera en Hollywood. En la misma línea se encuentra otra herramienta parecida, el llamado Principio de la Pitufina, que nos permite reflexionar acerca de la cantidad de películas en las que la presencia del único personaje femenino se limita al estereotipo de mujer delicada y bella, en contraposición a la personalidad extremadamente masculina del protagonista.

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Test de Bechdel en el cómic ‘Unas lesbianas de cuidado’ (1985) – Alison Bechdel



La desigualdad continúa al otro lado de las cámaras, ya que las cifras demuestran la diferencia de número entre profesionales del mundo cinematográfico de distinto sexo. Según un estudio de la Universidad de San Diego, en 2014, el 95% de los directores de fotografía, el 93% de los directores, el 89% de los guionistas, el 81% de los productores ejecutivos y el 77% de los productores, fueron hombres.

Cada vez son más numerosos los datos y las reivindicaciones llevadas a cabo por las mujeres de la industria. Figuras como Lena Dunham, Amy Poehler o Jennifer Lawrence han ayudado a hacer más visible el problema. La última de ellas recientemente escribió un artículo para el medio online feminista ‘Lenny’, en el que relataba su experiencia como mujer en Hollywood y en el que se refería a sus compañeros como “gente afortunada con polla” (lucky people with dicks).

Otra de las mujeres que están de actualidad debido a este lamentable debate es Gillian Anderson, quien ha confesado que en principio le ofrecieron la mitad del sueldo que cobraría el actor David Duchovny por su trabajo en la nueva temporada de la televisiva ‘Expediente X’, dando vida a un personaje, cuanto menos, igual de relevante para la trama que el protagonista masculino.

Por desgracia la realidad continúa siendo desfavorable para las mujeres de la gran pantalla en una fecha como 2016. La actriz Anjelica Huston llegó a la siguiente conclusión en una multitudinaria entrevista para el ‘New York Times Magazine’:

Es algo parecido a lo que ocurre con la Iglesia. Ellos no quieren que seamos curas. Quieren que seamos monjas sumisas.

Por el momento solo podemos esperar que se reconozca el gran potencial de algunas de las mujeres que están irrumpiendo en la escena de Hollywood, mujeres a quienes esta industria les exige siempre mucho más que a cualquier hombre. ¿Lograrán actrices, directoras y demás profesionales, ser reconocidas y remuneradas de manera justa en un futuro próximo? Confiamos en que así sea.

Discurso de Patricia Arquette en los Premios Oscar 2015



 

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