«Entra, saldrás sin rodeos, el laberinto es sencillo, no es menester el ovillo, que dio Ariadna a Teseo». Así nos invita la pieza de mármol situada en la entrada del Laberinto de Horta a perdernos entre sus setos. El parque, ubicado en el distrito de Horta-Guinardó, es el más antiguo conservado en Barcelona. Comenzó a diseñarse en 1794 y la primera parte se finalizó en 1808. Actualmente cubre la función de museo debido a sus características históricas y arquitectónicas.

En un principio el parque fue configurado por su propietario, el marqués Juan Antonio Desvalls, con la ayuda del arquitecto italiano Domenico Bagutti. En esta primera etapa (S. XVIII) el jardín fue diseñado siguiendo los preceptos del estilo neoclásico. Más tarde, a mediados del siglo XIX, los descendientes del marqués lo ampliaron bajo la dirección del arquitecto Elies Rogent. En este caso, el estilo del que se partió fue el romántico.





El lugar principal y más destacado del parque es el Laberinto de Horta, situado en un primer nivel. Con setos de ciprés de más de dos metros de altura el recorrido finaliza en el centro del laberinto, donde se puede contemplar una estatua de Eros, dios del amor y la atracción sexual en la mitología griega. Esta escultura está rodeada de varios arcos de los que solo uno dirige al exterior. En la salida del laberinto se sitúa un gran estanque circular.

En el segundo nivel destacan dos grandes cúpulas con las estatuas de Dánae y Artemisa colocadas a ambos lados del laberinto. También se pueden observar otros elementos arquitectónicos como esculturas de Dioniso o Minerva. Este segundo nivel conecta con el tercero a través de la Escalinata de Belvedere, en el que se sitúa un estanque con el Pabellón de Carlos IV y la fuente de la ninfa Egeria.

En la entrada del parque se encuentra el antiguo palacio de la familia Desvalls, rodeado de jardines que destacan por su cuidadosa estética. Todo el parque está repleto de vegetación mediterránea y de múltiples elementos arquitectónicos. El agua es el elemento principal y se puede encontrar en más de 20 lugares como estanques, fuentes, albercas, canales o cascadas. Todo esto hace que el Parque del Laberinto de Horta sea el sitio perfecto para desconectar y entrar en contacto con el medio natural. ¿Te atreves a entrar?

Sobre El Autor

Periodista. Fundador de Culturavia.

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